Análisis Técnico y Socioeconómico de la rebaja de la Gasolina en Colombia: Impacto de la Resolución 40095 de 2026

El panorama energético de Colombia ha experimentado una transformación estructural sin precedentes durante el inicio del año 2026. La decisión del Gobierno Nacional de oficializar, mediante la Resolución 40095, una reducción de $500 en el precio por galón de la gasolina motor corriente, marca un hito en la política fiscal y social del país. Esta medida, que entra en vigor el 1 de febrero de 2026, no es un hecho aislado, sino la culminación de un proceso de ajuste macroeconómico diseñado para corregir distorsiones históricas en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). El análisis de esta política requiere una comprensión profunda de la interacción entre los mercados internacionales del crudo, la volatilidad de la tasa de cambio y la necesidad de proteger el ingreso disponible de los hogares colombianos, especialmente de las clases medias y los sectores más vulnerables.

Evolución histórica y saneamiento del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles



Para entender por qué se produce hoy una rebaja de la gasolina en Colombia, es imperativo remontarse al origen del déficit que asfixió las finanzas públicas durante años. El FEPC fue creado con el propósito de mitigar el impacto de las fluctuaciones de los precios internacionales del petróleo sobre el consumidor local. Sin embargo, durante periodos de precios globales elevados, el Estado colombiano optó por no trasladar estos costos a la población, acumulando una deuda que llegó a representar el 1,7% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2023. Este déficit se convirtió en una transferencia regresiva, donde los recursos destinados a educación, salud y agua potable terminaban subsidiando el consumo de combustibles de los sectores con mayor capacidad adquisitiva.

A partir del inicio de la administración del presidente Gustavo Petro, se implementó una hoja de ruta de ajustes mensuales. Este proceso, aunque impopular en sus etapas tempranas, buscaba cerrar la brecha entre el precio interno y el precio de paridad internacional. Para junio de 2025, la deuda del fondo se había reducido significativamente al 0,4% del PIB, y al cierre de enero de 2026, el Gobierno confirmó que el déficit operativo de la gasolina motor corriente se ha extinguido por completo, permitiendo que el sistema opere ahora bajo una lógica de superávit técnico en este componente específico. El saneamiento del FEPC es, por tanto, el pilar que sostiene la actual reducción de precios sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica.

Dinámicas del mercado internacional y su influencia en el precio local

La rebaja de la gasolina en Colombia para febrero de 2026 responde a una convergencia favorable de factores externos. En primer lugar, el precio del petróleo de referencia Brent ha mostrado una tendencia a la baja, situándose por debajo de los niveles registrados en años anteriores debido a una demanda global moderada y a la decisión de la OPEP+ de pausar los incrementos de producción. Esta reducción en el costo de la materia prima a nivel mundial generó un espacio técnico en el que el precio interno de la gasolina en Colombia se encontraba por encima de la paridad internacional, lo que motivó la intervención del Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Minas y Energía para realizar el ajuste a la baja.

En segundo lugar, la apreciación del peso colombiano frente al dólar estadounidense ha jugado un papel crucial. Dado que Colombia importa cerca del 40% de la gasolina que consume, una tasa de cambio más baja reduce directamente el costo de adquisición del combustible importado y el costo de oportunidad de la producción nacional. La combinación de un petróleo más barato y un dólar más débil permitió que el Gobierno inicialmente considerara una reducción de $300, la cual fue ampliada finalmente a $500 tras realizar los cálculos técnicos definitivos a finales de enero de 2026.

Estructura técnica de la Resolución 40095 de 2026

La Resolución 40095 no solo establece el precio final al consumidor, sino que desglosa los componentes técnicos que permiten la reducción. El elemento central es el "Ingreso al Productor" (IP), que es el monto que recibe el refinador (Ecopetrol) por cada galón producido o importado. Para febrero de 2026, el IP de la gasolina corriente se fijó en $10.348,60 por galón a nivel nacional. Este valor es independiente de las mezclas de alcohol carburante, las cuales varían según la región por normativas ambientales.

Es fundamental distinguir que el ciudadano no paga únicamente el ingreso al productor. El precio de venta al público (PVP) integra además impuestos nacionales, sobretasas territoriales, márgenes de comercialización para distribuidores mayoristas y minoristas, y los costos de transporte a través de la red de poliductos y camiones cisterna. La reducción de $500 se aplica de manera homogénea sobre la estructura de precios en las 13 ciudades principales del país, garantizando que el alivio sea equitativo en todo el territorio.

Análisis regional de precios de la gasolina para febrero de 2026

A pesar de la reducción uniforme de $500, persisten diferencias de precios entre las ciudades colombianas debido a la logística de abastecimiento y los regímenes tributarios especiales de las zonas de frontera. El Ministerio de Minas y Energía, a través de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), ha publicado los valores de referencia que rigen desde el 1 de febrero.

Tabla 1: Comparativa de precios de gasolina motor corriente por ciudad (PVP)

CiudadPrecio Enero 2026 ($/gal)Precio Febrero 2026 ($/gal)Variación ($)
Bogotá16.49115.991-500
Medellín16.41215.912-500
Cali16.50216.002-500
Barranquilla16.12615.626-500
Cartagena16.08315.583-500
Montería16.33315.833-500
Bucaramanga16.24815.748-500
Villavicencio16.59116.091-500
Pereira16.43915.939-500
Manizales16.46615.966-500
Ibagué16.40715.907-500
Pasto14.24713.747-500
Cúcuta14.40013.900-500
Promedio 13 Ciudades16.15815.557-500

Fuente: Elaboración propia basada en datos de la CREG y el Ministerio de Minas y Energía.

Ciudades como Villavicencio y Cali presentan los precios más elevados del país debido a su distancia de los centros de refinación de Barrancabermeja y Cartagena, así como a los costos adicionales de transporte por terreno montañoso. Por otro lado, Pasto y Cúcuta mantienen los precios más bajos debido a las exenciones de impuestos nacionales y sobretasas aplicables en zonas fronterizas para desincentivar el contrabando de combustibles desde países vecinos.

El impacto en el sector transporte y la estabilidad del Diésel (ACPM)

A diferencia de la gasolina, el precio del diésel o ACPM se ha mantenido estable en febrero de 2026. Esta es una decisión estratégica del Gobierno Nacional para proteger la cadena de suministro de alimentos y el transporte de carga pesada, sectores que utilizan el diésel como su principal insumo energético. El diésel representa aproximadamente el 40% de los costos operativos en el transporte de mercancías, por lo que cualquier incremento impactaría de inmediato en el precio de la canasta básica familiar.

Sin embargo, esta estabilidad no está exenta de tensiones. Gremios como Fedetranscarga y Colfecar han expresado su preocupación por el futuro de este combustible. Si bien celebran la reducción de la gasolina, temen que el Gobierno inicie un proceso de alzas en el diésel para cerrar el déficit que aún persiste en este segmento del FEPC. Los analistas advierten que, mientras la gasolina ya registra un superávit, el ACPM sigue bajo un esquema de subsidio que genera presiones fiscales. En respuesta, el Ministerio de Hacienda ha indicado que cualquier ajuste en el diésel será escalonado y concertado mediante mesas de diálogo con los transportadores para evitar paros o bloqueos viales que afecten la economía nacional.

Tabla 2: Precios de referencia del ACPM (Diésel) por ciudades principales

CiudadPrecio Febrero 2026 ($/gal)Estado del Precio
Cali11.424Estable
Villavicencio11.376Estable
Pereira11.363Estable
Bogotá11.276Estable
Medellín11.301Estable
Bucaramanga11.025Estable
Barranquilla10.951Estable
Cartagena10.916Estable
Cúcuta9.032Estable
Pasto10.338Estable

Fuente: Datos oficiales de la Comisión de Regulación de Energía y Gas.

Implicaciones macroeconómicas: Inflación y Política Monetaria

La reducción de $500 en la gasolina motor corriente se presenta como una herramienta contrainflacionaria en un momento crítico para la economía colombiana. Aunque el Gobierno espera que esta medida ayude a reducir los costos logísticos y, por ende, el precio de los bienes finales, la realidad inflacionaria de 2026 es compleja. El Banco de la República ha manifestado su preocupación por el desanclaje de las expectativas de inflación, las cuales han subido del 4,6% al 6,4% para finales de año según encuestas de analistas.

En una decisión que contrasta con el estímulo fiscal de bajar la gasolina, la Junta Directiva del Banco de la República aumentó la tasa de interés de política monetaria a 10,25% el 30 de enero de 2026. Este incremento de 100 puntos básicos busca contener las presiones inflacionarias derivadas del fuerte aumento del salario mínimo y la persistente indexación de precios en el sector servicios. En este contexto, la rebaja de la gasolina actúa como un amortiguador necesario para evitar que el consumo de los hogares de clase media se contraiga excesivamente ante el encarecimiento del crédito y los costos laborales.

Perspectivas de analistas económicos y centros de pensamiento

Instituciones como ANIF y Corficolombiana han analizado con cautela la sostenibilidad de estas rebajas. ANIF señala que la decisión de bajar la gasolina sin nivelar el precio del ACPM expone al FEPC a riesgos derivados de la volatilidad cambiaria. El superávit proyectado de $1,9 billones para 2026 podría desvanecerse si el peso colombiano vuelve a depreciarse frente al dólar, lo que obligaría a retomar los incrementos en el corto plazo.

Por otro lado, expertos como Felipe Campos, de Alianza Valores, subrayan que el espacio para bajar la gasolina existe gracias a que los precios internacionales han cedido, permitiendo mantener el subsidio al diésel sin generar un hueco fiscal insostenible. La clave para el resto del año 2026 será el seguimiento estricto de los precios del crudo y la disciplina fiscal del Ministerio de Hacienda para no retroceder en los avances logrados en el saneamiento del fondo.

Beneficios sociales y el impacto en la canasta familiar

Desde una perspectiva social, la medida beneficia directamente a más de 12 millones de vehículos en circulación, con un impacto significativo en los propietarios de motocicletas y vehículos de transporte ligero que son fundamentales para la movilidad urbana y el trabajo informal en ciudades principales. Al reducir el gasto en combustible, se libera ingreso disponible que puede ser redirigido a otros componentes del consumo, dinamizando sectores como el comercio minorista y los servicios personales.

El Ministerio de Hacienda también proyecta que esta reducción contribuya a que los precios de los productos de la canasta familiar comiencen a ceder, al disminuir el costo de los fletes de vehículos pequeños que transportan alimentos desde los centros de acopio hacia los barrios y mercados locales. Esta visión de "justicia económica" es uno de los pilares que el presidente Petro ha defendido, argumentando que tras el sacrificio del ajuste inicial, es momento de que la ciudadanía perciba los beneficios de una política fiscal responsable.

Consideraciones sobre la transición energética y el futuro del consumo

Es relevante notar la paradoja que supone la rebaja de la gasolina frente a la agenda de transición energética del Gobierno. Mientras se promueve el abandono de los combustibles fósiles, la reducción del precio incentiva el uso de vehículos de combustión interna. Sin embargo, el Ministerio de Minas y Energía defiende que la transición debe ser "justa y sostenible", lo que implica no castigar económicamente a la población mientras se crean las infraestructuras necesarias para la movilidad eléctrica y el uso de energías renovables.

En el mediano plazo, el Gobierno contempla seguir reduciendo el precio de la gasolina si las condiciones internacionales lo permiten, con la meta de alcanzar una rebaja acumulada de hasta $1.000 por galón en los próximos meses. No obstante, este cronograma está sujeto a:

  1. La estabilidad del precio del barril de petróleo Brent por debajo de los $80.

  2. La continuidad de la TRM (Tasa Representativa del Mercado) en niveles competitivos para el peso colombiano.

  3. La ausencia de choques externos, como conflictos geopolíticos en Oriente Medio o crisis energéticas regionales.

Preguntas Frecuentes sobre la rebaja de la gasolina en Colombia

¿Cuándo entra en vigencia la rebaja de $500 pesos en la gasolina? La reducción se hace efectiva a partir del domingo 1 de febrero de 2026 en todo el territorio nacional, tras la firma de la Resolución 40095 por parte de los ministerios de Hacienda y de Minas y Energía.

¿Por qué bajó el precio de la gasolina pero no el del ACPM? La gasolina bajó porque el déficit del FEPC en este combustible ya se cerró y los precios internacionales cayeron por debajo del precio interno. El ACPM se mantuvo estable para evitar que suban los fletes de carga y el precio de los alimentos, aunque sigue teniendo un déficit que el Gobierno está gestionando de forma gradual.

¿En qué ciudades quedó más barata la gasolina en febrero de 2026? Las ciudades con los precios más competitivos son Pasto ($13.747) y Cúcuta ($13.900), seguidas por Cartagena ($15.583) y Barranquilla ($15.626). Estas diferencias se deben a regímenes tributarios fronterizos y menores costos logísticos de distribución.

¿Qué factores permitieron que la gasolina bajara $500 y no solo $300 como se anunció inicialmente? El Ministerio de Hacienda explicó que la apreciación del peso colombiano frente al dólar y una caída más pronunciada de los precios internacionales del crudo al cierre de enero permitieron ampliar el margen de reducción sin afectar las finanzas del Estado.

¿Cómo afecta esta rebaja a la inflación en Colombia? Se espera que la medida tenga un efecto desinflacionario al reducir los costos de transporte ligero y servicios de reparto. No obstante, el impacto total dependerá de cómo se compensen otros factores al alza, como los salarios y las tasas de interés.

Conclusión y perspectivas estratégicas

La decisión del Gobierno Nacional de implementar la rebaja de la gasolina en Colombia representa un giro significativo en la gestión económica del país. Tras años de aumentos necesarios para sanear el déficit del FEPC, la Resolución 40095 de 2026 simboliza la recuperación del control sobre la política de precios de los combustibles y una respuesta directa a la necesidad de aliviar el costo de vida de los ciudadanos. Este ajuste no solo es un acto administrativo, sino el resultado de una política fiscal que priorizó el equilibrio de las finanzas públicas para, posteriormente, trasladar los beneficios de la coyuntura internacional al consumidor final.

El futuro de la estabilidad de precios dependerá de la disciplina con la que se maneje el Fondo de Estabilización frente a las presiones de los mercados globales y la tasa de cambio. Si bien la reducción de $500 es un alivio real y tangible, el país debe avanzar en reformas estructurales que reduzcan la dependencia del petróleo y fomenten alternativas energéticas más baratas y limpias en el largo plazo. Por ahora, la medida se consolida como un triunfo de la gestión macroeconómica que busca reconciliar la responsabilidad fiscal con la justicia social, brindando un respiro necesario a la economía de los hogares colombianos en un año lleno de desafíos monetarios y productivos.

Para mantenerse informado sobre las actualizaciones oficiales y los nuevos marcos regulatorios, se recomienda consultar periódicamente los canales de comunicación de las entidades gubernamentales encargadas del sector energético y financiero:

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